Algunos virus vegetales causan manchas irregulares o deformaciones permanentes en hojas y flores. A diferencia de los hongos, no pueden eliminarse con fungicidas. Si sospechas que tu suculenta tiene un virus (por ejemplo, manchas mosaico o crecimiento anómalo), lo mejor es aislarla o eliminarla para evitar contagios. Desinfecta las herramientas después de podar. Aunque poco comunes, estos casos ocurren sobre todo en viveros o intercambios de plantas.
