La Echeveria agavoides es una de las especies más resistentes, pero también una de las que más sufren por exceso de riego. La pudrición comienza en la base, con hojas que se tornan blandas y oscuras. El problema es provocado por hongos en las raíces que prosperan en suelos encharcados. Para detener el daño, extrae la planta, corta todas las partes blandas y deja secar el tallo al menos 5 días. Después, replanta en sustrato seco y aireado compuesto por 50 % de arena gruesa, 25 % de perlita y 25 % de tierra universal. No riegues hasta ver raíces nuevas. Durante la recuperación, mantenla en un lugar con luz indirecta y buena ventilación. Evita regar por la parte superior, ya que el agua estancada entre las hojas puede provocar una nueva infección. Una vez recuperada, la Echeveria agavoides vuelve a lucir sus hojas duras y puntiagudas con bordes rojizos, símbolo de salud y vigor.
Pudrición en Echeveria agavoides: cómo salvarla y evitar que vuelva a ocurrir
