Los Kalanchoe —como K. blossfeldiana, K. tomentosa o K. daigremontiana— agradecen podas ligeras tras la floración o cuando los tallos se alargan demasiado. Corta las flores marchitas y las hojas secas, y si deseas controlar el tamaño, reduce las ramas principales. Después de podar, aplica canela en polvo o un sellador natural y no riegues durante 5 días. Puedes usar un fungicida biológico a base de neem o extracto de ajo. Este tratamiento estimula la ramificación y mantiene el follaje compacto. Además, los esquejes enraízan fácilmente, permitiéndote multiplicarlas sin esfuerzo.
