Las plántulas necesitan luz constante, pero no sol directo. Si se cultivan en interior, usa luz LED blanca de 6500K durante 14 h diarias. Si están al aire libre, colócalas bajo malla de sombreo (50 %). La luz natural estimula pigmentos protectores (antocianinas) que fortalecen la planta. La luz artificial ofrece control total y crecimiento más uniforme. Lo ideal es combinar ambas: LED durante el invierno y sol filtrado en primavera. Ajustar la luz correctamente evita el “estiramiento” o etiología, un problema común en plántulas jóvenes.
