Las suculentas de exterior adoran el sol, pero hay que protegerlas del exceso. Colócalas en una zona donde reciban entre 4 y 6 horas de sol directo al día, evitando las horas más fuertes del verano. Riégalas temprano por la mañana y usa macetas de barro o cerámica, que transpiran mejor que las de plástico. En invierno, resguárdalas del frío y evita que se mojen con la lluvia constante. Puedes cubrirlas con un plástico protector o trasladarlas bajo un porche. En primavera, abónalas ligeramente con fertilizante para cactus para potenciar su crecimiento.
