Si el Sedum rubrotinctum pierde su tono rojo brillante y las hojas se vuelven pálidas o amarillentas, puede faltar magnesio, mineral esencial para la fotosíntesis. Usa fertilizante con micronutrientes o añade una pizca de sales de Epsom (sulfato de magnesio) al agua de riego una vez al mes. En pocos días notarás hojas más firmes y color más intenso. Evita el exceso de nitrógeno, que diluye los pigmentos naturales. Bajo luz abundante y riegos moderados, la planta recupera su tono rojizo característico.
