Durante el invierno, las suculentas entran en reposo y necesitan menos agua y temperatura estable. Riégalas solo cuando el sustrato esté completamente seco y colócalas cerca de una ventana con luz natural. Evita las heladas: si están en exterior, protégelas con plástico o trasládalas al interior. No las abones durante estos meses y asegúrate de que el ambiente no sea excesivamente húmedo. El exceso de agua en frío puede provocar pudrición rápida. Un invierno seco y luminoso es su mejor aliado.
