Trasplantar una suculenta no solo mejora su aspecto, también rejuvenece sus raíces. Primero, espera a que la tierra esté seca antes de manipularla. Extrae la planta con cuidado, elimina restos de raíces podridas y limpia la base. Coloca una capa de drenaje (piedras pequeñas, grava o perlita) en el fondo de la nueva maceta. Rellena con sustrato específico para suculentas y posiciona la planta en el centro. No riegues inmediatamente: espera entre 3 y 5 días para permitir que las raíces cicatricen. Este proceso estimula un nuevo crecimiento sano.
