Usa pinzas finas o una cucharilla pequeña para extraer cada plántula, intentando mantener parte del sustrato original adherido a las raíces. Prepara macetas pequeñas con sustrato mineral (70 % arena o pómice, 30 % turba). Coloca cada plántula en un agujero superficial y cubre suavemente. No riegues durante 2–3 días para permitir que las raíces cicatricen. A los 5 días, realiza un primer riego por capilaridad (colocando agua en el plato). El trasplante correcto es clave para evitar el shock hídrico y garantizar crecimiento vigoroso.
