El lenguaje de las suculentas se lee en sus hojas. Si notas que están arrugadas, flácidas o apagadas, es probable que necesiten agua. En cambio, si están blandas, transparentes o con manchas oscuras, has regado demasiado. Toca la superficie del sustrato: si está completamente seco, riega con cuidado y deja escurrir el exceso. Si está aún húmedo, espera unos días más. Recuerda que cada especie tiene su ritmo: las Haworthias necesitan menos agua que las Echeverias, por ejemplo. Un pequeño truco: pesa la maceta antes y después del riego; con la práctica sabrás cuándo toca hidratarla.
