Llevar un registro de germinación te permite perfeccionar tus técnicas. Crea una tabla con columnas para: especie, fecha de siembra, temperatura, humedad, tipo de luz, tiempo de germinación y porcentaje de éxito. Incluye fotos semanales. Este histórico se convierte en tu guía personal: podrás replicar las condiciones ideales o evitar errores del pasado. Los viveros profesionales utilizan esta metodología para optimizar cada nueva generación de semillas.
