Las hojas arrugadas pueden indicar tanto falta como exceso de agua. Si están blandas, el problema es el exceso; si están secas, falta riego. Comprueba el sustrato: si está húmedo, deja de regar; si está seco, hidrátala profundamente y deja escurrir. Colócala en un lugar luminoso y evita el sol directo mientras se recupera. En pocos días verás cómo las hojas recuperan su turgencia natural.
Cómo recuperar una suculenta con hojas arrugadas
