Una semilla viable debe ser firme, de color homogéneo y sin grietas. Las semillas muertas o viejas suelen ser opacas, arrugadas o desmenuzables al tacto. Para comprobar la viabilidad, coloca algunas semillas en agua tibia durante 12 horas: las que flotan probablemente estén vacías. También puedes hacer una prueba de germinación rápida con papel húmedo. En cactus y Aizoaceae, las semillas viables mantienen color negro o marrón oscuro. Desecha las que presenten moho o tonalidades grisáceas. Al conservar solo las más sanas, mejorarás el porcentaje de germinación y evitarás contaminaciones por hongos.
