Aunque las suculentas necesitan pocos nutrientes, pueden mostrar carencias si el sustrato está agotado. Las hojas amarillas suelen indicar falta de nitrógeno; las decoloraciones rojizas, déficit de fósforo; y las manchas cloróticas, escasez de hierro o magnesio. Para solucionarlo, aplica un fertilizante líquido específico para cactus y suculentas diluido al 50 % cada 30 días durante la primavera y el verano. No abones en invierno ni en plantas recién trasplantadas. Cambiar el sustrato cada uno o dos años también ayuda a renovar los nutrientes. Un equilibrio correcto de minerales mantiene las hojas firmes, el color intenso y una floración abundante. Recuerda que el exceso de abono es tan dañino como la falta: menos es más.
