Las bajas temperaturas son uno de los mayores enemigos de las suculentas. Si las temperaturas bajan de 5 °C, protégelas con mantas térmicas, invernaderos pequeños o fundas de plástico perforado. Si están en macetas, muévelas a zonas resguardadas como balcones cubiertos o interiores con luz. Evita regar antes de una helada, ya que el agua en el sustrato puede congelar y dañar las raíces. Con una protección mínima, tus suculentas superarán el invierno sin problemas.
