El polvo y la suciedad impiden que las suculentas respiren bien. Límpialas con un pincel suave o un soplador de aire, evitando mojar las hojas. Si tienen restos de cal, usa un paño ligeramente húmedo con agua destilada. No pulverices directamente sobre las hojas, ya que el agua puede quedar atrapada en la roseta y provocar pudrición. Una limpieza mensual mejora su aspecto y previene plagas. Además, deja pasar más luz, ayudando a que mantengan sus colores vivos.
