El estilo minimalista combina líneas simples, materiales neutros y pocas plantas bien elegidas. Opta por suculentas de formas puras, como Echeveria elegans o Haworthia fasciata, en macetas blancas o grises. Colócalas en grupos impares y deja espacio entre ellas. Menos es más: un par de plantas bien ubicadas pueden transformar cualquier ambiente.
