Si los bordes de las hojas se vuelven marrones y secos, la causa puede ser exceso de sol, fertilizante fuerte o aire muy seco. En verano, las hojas se deshidratan rápidamente bajo sol directo o viento caliente. Coloca la planta en un lugar con luz filtrada y rocíala con agua alrededor (nunca sobre las hojas). Si usas abono líquido, dilúyelo siempre a la mitad. En pocos días, la planta detendrá el daño y emitirá hojas nuevas. Las hojas afectadas no se recuperan, pero sirven como indicador para ajustar los cuidados.
