Los ácaros son diminutos insectos difíciles de ver a simple vista, pero sus daños son visibles: hojas deformadas, manchas marrones y un aspecto polvoriento. Aparecen en ambientes calurosos y secos. Para detectarlos, observa si la planta pierde brillo o muestra hilos finos entre las hojas. La solución es pulverizar agua jabonosa suave o aplicar aceite de neem. Si la infestación es severa, recurre a un acaricida específico. Mejora la humedad ambiental y limpia las hojas con frecuencia. Una revisión semanal evitará que se establezcan. Los ácaros no matan rápidamente, pero sí debilitan y afean las suculentas.
Ácaros en suculentas: cómo detectarlos y controlarlos
