Algunas especies menos comunes, como las Peperomias (familia Piperaceae) o Sinningias suculentas (Gesneriaceae), requieren una poda muy suave. Se eliminan hojas secas y tallos blandos para prevenir hongos. Tras la poda, se recomienda aplicar una solución de agua con unas gotas de aceite de neem o extracto de ajo como tratamiento preventivo. Deja la planta sin riego 2 o 3 días y mejora la aireación del sustrato. Estas familias son sensibles al exceso de humedad, por lo que una poda correcta y tratamientos naturales son claves para su salud.
