En viveros o colecciones con decenas de especies, la poda se convierte en una tarea de mantenimiento regular. La clave está en la planificación por lotes: cada mes se revisa un grupo de plantas para retirar hojas secas, controlar hongos y podar tallos envejecidos. Usa etiquetas codificadas por color (verde para podadas, amarillo para revisión pendiente) y registra cada intervención. Mantener la limpieza visual reduce plagas y mejora la aireación general. Una colección bien podada luce homogénea, saludable y lista para fotografía o venta.
