La etiología ocurre cuando las plántulas reciben poca luz o demasiada humedad. Las plantas se alargan, pierden color y se vuelven frágiles. Para evitarlo, asegúrate de ofrecer 12–14 h de luz intensa (natural o LED), riegos moderados y buena ventilación. Mantén las plántulas cerca de la fuente de luz (20–25 cm de distancia si usas LED). Si ya se estiraron, reduce la humedad y trasplanta las más firmes a sustrato más mineral. Con el tiempo, recuperarán su compacidad.
Cómo evitar el estiramiento (etiolación) en plántulas de suculentas
