Las semillas de cactus suelen venir dentro de frutos carnosos y pegajosos. Para recolectarlas, corta el fruto maduro y exprímelo sobre una malla fina. Lava con agua corriente y elimina los restos con un cepillo suave. Deja secar en papel absorbente durante tres días en sombra total. No uses calor ni sol para acelerar el secado, ya que destruye el embrión. Una vez secas, guarda las semillas en tubos o sobres de papel. Añadir un poco de carbón vegetal molido ayuda a evitar hongos. Si se guardan en condiciones secas y frescas, las semillas de cactus mantienen su viabilidad entre 5 y 8 años.
