La Crassula ovata, conocida como árbol de jade, puede sufrir clorosis, un amarilleo generalizado de las hojas causado por deficiencia de hierro o magnesio. Si la planta crece lentamente, con hojas verdes claras o amarillas pero venas verdes, el problema no es una enfermedad, sino un desequilibrio nutritivo. Aporta un fertilizante líquido con microelementos (especialmente hierro y magnesio) diluido a la mitad, cada 20 días en primavera. Evita regar con agua muy calcárea, ya que bloquea la absorción de nutrientes. Cambiar a agua de lluvia o destilada suele resolver el problema en pocas semanas. Coloca la planta en lugar muy luminoso y evita el exceso de abono nitrogenado, que empeora la clorosis. Cuando el equilibrio vuelve, las hojas recuperan su color verde intenso y el árbol reanuda su crecimiento vigoroso.
