La Kalanchoe beharensis, conocida como “oreja de elefante”, puede sufrir dos problemas simultáneos: cochinilla algodonosa y hongos. Las hojas vellosas retienen humedad y ofrecen refugio a las plagas, que se alimentan de la savia y provocan manchas oscuras. Limpia las hojas con un paño seco o un pincel suave, sin mojar. Si hay cochinilla, elimina con alcohol y aplica jabón potásico o neem cada 5 días. Para los hongos, espolvorea canela o cobre en polvo y evita el agua directa. Coloca la planta en un sitio ventilado y con luz filtrada. La Kalanchoe beharensis prospera mejor con sequedad ambiental: cuando el aire es seco y el sustrato drenante, sus hojas mantienen el color gris verdoso y el característico tacto aterciopelado.
