El Aloe arborescens es resistente, pero no tolera el encharcamiento. Si las hojas se vuelven blandas, con manchas negras o acuosas, el exceso de agua ha provocado asfixia radicular. Extrae la planta, corta raíces podridas y deja secar tres días. Replanta en tierra arenosa y riega solo cuando el sustrato esté completamente seco. Si la pudrición se ha extendido, corta el tallo sano y úsalo como esqueje. Este aloe se reproduce fácilmente. Colócalo en lugar con sol suave y buena ventilación; en dos semanas comenzará a emitir raíces nuevas. Una vez recuperado, vuelve a mostrar sus hojas verdes firmes y puede florecer en invierno con sus características espigas anaranjadas.
Hojas blandas y ennegrecidas en Aloe arborescens: señales de exceso de agua
