Las hojas planas y carnosas de la Kalanchoe luciae son el refugio perfecto para la cochinilla algodonosa. Esta plaga se instala en los nervios y bordes, alimentándose de la savia y dejando un residuo blanco y pegajoso. Limpia las colonias con un bastoncillo con alcohol y pulveriza aceite de neem o jabón potásico cada cinco días durante tres semanas. Aísla la planta y elimina las hojas más afectadas. Si observas fumagina (una capa negra sobre la melaza), limpia con un paño húmedo y aplica canela en polvo para prevenir hongos. Riega solo cuando la tierra esté completamente seca y evita el exceso de fertilizante, ya que estimula la aparición de plagas. Bajo aire seco y luz brillante, la Kalanchoe luciae recupera rápidamente su vigor y su color rojizo característico.
