El Sedum morganianum es una planta colgante muy popular, pero también una de las más propensas a sufrir manchas marrones y hojas blandas. Estas lesiones suelen deberse a exceso de agua o falta de ventilación, lo que favorece la aparición de hongos en la base de los tallos. En ambientes húmedos, las gotas de agua que quedan entre las hojas también pueden provocar pudrición localizada. Para recuperarla, corta los tallos blandos, deja secar los esquejes durante tres o cuatro días y replanta en un sustrato totalmente seco y suelto. Usa macetas colgantes con drenaje y evita pulverizar agua sobre el follaje. Si las manchas son secas y planas, se deben a sol directo: muévela a semisombra luminosa. Este sedum se regenera con facilidad, así que puedes aprovechar los esquejes sanos para reproducir nuevas plantas. Con aire seco y luz suave, volverá a colgar frondoso y con hojas verdes azuladas.
