Cuando la Crassula arborescens tiene hojas blandas y arrugadas, el problema suele ser el exceso o la falta de agua. Si están blandas y oscuras, hay pudrición; si están secas, deshidratación. Ajusta el riego y mejora el drenaje. Colócala en un lugar con luz brillante y temperatura constante. En pocas semanas, las hojas nuevas serán firmes y brillantes. Esta especie prefiere la sequedad a la humedad.
