Las manchas o tonos rojizos suelen preocupar, pero no siempre indican enfermedad. En la mayoría de casos, se deben al estrés lumínico, una reacción natural de defensa frente al sol o al frío. Esas tonalidades rojas o púrpuras aparecen cuando la planta produce pigmentos protectores llamados antocianinas. Sin embargo, si las manchas son irregulares, secas o acompañadas de pérdida de hojas, puede tratarse de hongos o quemaduras. Ajusta la exposición solar, riega moderadamente y asegúrate de que haya buena ventilación. Si el color se mantiene uniforme y la planta crece bien, ¡no hay de qué preocuparse! Es solo una muestra de su fortaleza.
