En invierno, muchas suculentas entran en reposo y parecen “muertas”. Si al tocarlas siguen firmes, solo están dormidas. Pero si las hojas se desprenden fácilmente o huelen mal, puede haber pudrición. Corta un tallo: si el interior es verde, está viva. Si es marrón y seco, ha muerto. La observación es la mejor herramienta para distinguirlo.
