Las suculentas desarrollaron estrategias sorprendentes para soportar el calor extremo y la falta de agua. Sus hojas actúan como depósitos, su cutícula es gruesa para evitar la evaporación y muchas especies abren sus poros solo por la noche (proceso CAM). Además, sus raíces son superficiales y extensas, permitiéndoles aprovechar el agua del rocío o lluvias esporádicas. Esta capacidad de adaptación las convierte en una lección viva de resiliencia. Cuidarlas en casa es como tener un pedacito de desierto bajo control.
Cómo las suculentas sobreviven en el desierto
